La inteligencia artificial busca, selecciona, compara, entrevista, evalúa, descarta y elige a candidatos humanos en procesos de selección opacos como una “caja negra”, que agravan las dificultades de los colectivos vulnerables (y no tan vulnerables). La regulación europea, que considera el reclutamiento de personal una actividad “de alto riesgo”, forzará nuevos controles a partir de agosto